Comunicación corta
Alejandro N. Covetta1
Pablo-Alejandro Palma2
Para citar este artículo:
Covetta, A. N., Palma, P. A. (2024). Sincretismo patológico y los trastornos alimentarios. Journal of Applied Cognitive Neuroscience, 5(2), e6195. https://doi.org/10.17981/JACN.5.2.2024.6195
Recibido: 16-10-2024
Aceptado: 18-12-2024
Resumen
El presente articulo intenta realizar una descripción longitudinal de los trastornos de la conducta alimentaria desde la instauración silente hasta su posible cronificación repercutiendo en el desarrollo de la personalidad con consecuente impacto en las conductas de afrontamiento frente al estrés. Para explicar este proceso se abordan temas respecto al desarrollo de la personalidad, síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria, y se incorporan términos como disolución sintomática activa y pasiva, mutualismo, y simbiosis a fin de poder graficar lo planteado. Por último, se hace referencia al sincretismo patológico que se refiere al amalgamamiento del trastorno alimentario con la personalidad generando una nueva unidad funcional llevándola a la cronificación.
Palabras claves: Trastornos de la conducta alimentaria; disolución sintomática; sincretismo patológico; anorexia nerviosa; conductas de afrontamiento; trastornos alimentarios en la infancia, cronificación del TCA; diagnóstico precoz; evolución del TCA.
Abstract
This article attempts to make a longitudinal description of eating disorders, from silent onset to their possible chronification, affecting the development of the personality with a consequent impact on coping behaviors in the face of stress. To explain this process, issues related to personality development, symptoms of eating disorders, and terms such as active and passive symptomatic dissolution, mutualism, and symbiosis are incorporated to illustrate what has been proposed. Finally, reference is made to pathological syncretism, which refers to the amalgamation of the eating disorder with the personality, generating a new functional unit, leading it to chronification.
Keywords: Eating disorders; symptomatic dissolution; pathological syncretism; anorexia nervosa; coping behaviors; eating disorders in childhood, chronification of ED; early diagnosis; evolution of the ED.
Es sabido que los síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria, teniendo en cuenta la definición y descripción que realiza el DSM V (Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales. DSM V, 2014) y el CIE 10 (Clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud, 2018), se van instaurando con el tiempo de manera silente, muchas veces desde la infancia pasando desapercibidos. En concomitancia se va desarrollando la personalidad que paulatinamente va incorporando las conductas sintomáticas como propias formas de afrontamiento generando explicaciones a fin de dar coherencia.
Si junto con el desarrollo de la personalidad se instaura un trastorno alimentario puede que se comience a generar una asociación funcional donde en momentos de mayor demanda de conductas de afrontamiento frente a factores estresantes con gran carga emocional afloren conductas sintomáticas que se van amalgamando y cronificando, generando una unidad funcional.
El presente trabajo intenta explicar este proceso, desde la paulatina instauración sintomática en edades tempranas hasta la cronificación posterior de los trastornos alimentarios.
Se llevó a cabo una investigación de la bibliografía disponible mediante la base de datos en Scribd, Elsevier, Medline, RIMA. Teniendo en cuenta la terminología a usar y el objetivo del artículo. También mediante buscadores de internet y textos de consulta especializados utilizando palabras claves como eating disorders, trastornos alimentarios, simbiosis, sincretismo, personalidad, conductas de afrontamiento.
Durante los primeros años de vida, la personalidad entendiéndola como un constructo (Pedrero Perez), se va desarrollando, atravesando diversas etapas y crisis, incorporando nuevas conductas que procuran satisfacer necesidades y que se van a ir modificando en respuesta a los fracasos vivenciados. Al comienzo el bebé busca satisfacer las necesidades biológicas, luego va incorporando el lenguaje, el andar, los afectos, y comienza a accionar no solo por lo percibido directamente sino por las representaciones mentales de su memoria. A los 3 años va tomando conciencia de sus actos y es en la edad preescolar donde puede considerarse que se desarrolla más intensamente la personalidad (Campos-García, 2022). Así el individuo a lo largo de su vida va desarrollando conductas de afrontamiento. Algunos autores diferencian los estilos y estrategias de afrontamiento, siendo los primeros la disposición personal más estable para afrontar el estrés y las estrategias se refiere a las acciones o procesos que se establecen para enfrentar una situación (Felipe Castaño, 2010).
Es decir, estrategias cognitivas y conductuales para afrontar situaciones que elevan en forma desmedida la carga emocional (Lazarus, 1986). Otros autores hacen mención del desarrollo de preferencias y la conformación de respuestas, haciendo referencia a las diversas condiciones que pueden establecer su consolidación siendo sencillas de modificar en la infancia, pero resultando más complejo en la preadolescencia y adolescencia (Luciano Soriano, 2002). Es cuando el desarrollo psicosocial en la adolescencia temprana, media y tardía incluye la búsqueda y consolidación de la identidad, el logro de la autonomía psicológica y adquisición de una independencia (Gaete, 2015).
Por lo planteado hasta acá, el desarrollo de la personalidad desde la infancia hasta la adolescencia busca desarrollar conductas de afrontamiento para hacer frente al estrés emergente y el entorno influye en la elaboración y consolidación de estas.
En los primeros años pueden aparecer trastornos relacionados con la ingesta de alimentos. Este tipo de trastorno surge como consecuencia de múltiples factores que incluye lo familiar, social, fisiológico, y también el posicionamiento del entorno al momento de realizar las ingestas (Martin., 2012).
En el proceso de instauración y curso del trastorno alimentario suele evidenciarse lo que llamo la disolución sintomática (Covetta, 2023). Este término hace referencia al desvanecimiento del síntoma en el contexto que se despliega pasando desapercibido, mimetizándose con el entorno. Es decir que, al emerger los síntomas, éstos no resultan patológicos debido a que se genera un marco teórico tendiente a dar coherencia a los mismos. Podríamos así hablar de disolución sintomática pasiva o activa dependiendo del origen del marco teórico.
Recordando a LeDoux en su libro cerebro emocional, manifiesta que en ocasiones el ser humano despliega conductas de la cual no tiene plena conciencia de su origen, pero las personas se ven en la necesidad de otorgarle una explicación para darle coherencia. (LeDoux, 1999). Esta elaboración del marco teórico puede ser por parte del individuo o del entorno. En la infancia es mas frecuente que ante la conducta desplegada por el niño sea el entorno el que intenta elaborar una explicación de lo acontecido. Por otra parte, en la preadolescencia y adolescencia la injerencia va siendo cada vez más marcada por parte del individuo.
A medida, como mencionáramos anteriormente, que la personalidad se desarrolla, y con ella las conductas de afrontamiento, pueden ir gestándose conductas propias del trastorno alimentario que comienzan a pasar desapercibidas por la disolución sintomática y a perpetuarse con el transcurso del tiempo. Pasando en la infancia con explicaciones de su entorno (disolución sintomática pasiva) y posteriormente por parte del individuo (disolución sintomática activa).
Es así como a lo largo del desarrollo de la personalidad y con la instauración paulatina y silente de las conductas pertenecientes al trastorno alimentario se puede ir generando una simbiosis entre la personalidad y el trastorno de la conducta alimentaria.
En un intento de explicar la coexistencia de la personalidad y el trastorno alimentario a lo largo del tiempo es que incorporo dos términos que resultan descriptivos para tal fin, el mutualismo y la simbiosis. Al comienzo de la instauración sintomática puede haber cierto mutualismo transitorio donde en situaciones de estrés emerge la conducta patológica como forma de afrontamiento, que en caso de perpetuarse puede generar una simbiosis funcional (Castillo, 1952).
En este proceso de simbiogénesis, (Lavagnino et al., 2014) se puede generar una nueva entidad funcional y culminar en lo que llamo, sincretismo patológico.
El término sincretismo se refiere a la fusión de creencias y doctrinas diferentes. (Bonet, 2016). Si bien el término fue utilizado esencialmente en términos religiosos, muchos reconocen que pueden ser utilizados más ampliamente. Es en ese proceso de amalgamamiento y fusión de elementos donde se produce el sincretismo (Lupo, 1996).
Si bien sincretismo, como fuera mencionado anteriormente, fue utilizado, en otros términos, resulta descriptivo para hacer referencia a la cronificación del trastorno alimentario donde se encuentran patrones alimentarios, emocionales y cognitivos arraigados con una identidad personal entrelazada con el trastorno alimentario (Lobera, 2009).
La presentación de los trastornos alimentarios puede iniciarse de manera silente desde la infancia y preadolescencia, momento donde comienza a desarrollarse la personalidad. En caso de no realizar un diagnóstico precoz se presenta el riesgo de que progresivamente se comience a generar una simbiosis entre la personalidad y el trastorno alimentario generando una unidad funcional que dificultaría un abordaje terapéutico debido a la escasa conciencia de síntoma y enfermedad. Se debería hacer hincapié en capacitar a los profesionales en la detección temprana de los síntomas de los trastornos alimentarios teniendo en cuenta las conductas y estrategias de afrontamiento frente al estrés y las crisis vivenciales que atraviesa. También resulta relevante tomar conocimiento de las diversas modalidades de tratamiento (Hospital de día, terapia grupal, individual, etc.) con abordajes terapéuticos eficaces y efectivos como ser la terapia cognitivo conductual, a fin de evitar una cronificación de estos con el impacto en la calidad y/o riesgo de vida que esto conlleva.
Los autores declaran no tener tienen ningún conflicto de interés relacionado a este estudio.
A.C.: Conceptualización, curación de datos, escritura – revisión y edición, investigación, metodología, recursos, supervisión y visualización.
A.P.: Escritura, Supervisión.
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1 CETEP S.A. Buenos Aires, Argentina. Autor de correspondencia: drcovetta@gmail.com https://orcid.org/0009-0005-5902-1556
2 Programa Neurociencia Buenos Aires, Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. Caba, Argentina. apalma@barcelo.edu.ar https://orcid.org/0000-0001-5181-6614