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Modul. Arquit. CUC 23(1): 89-120, 2019
La dimensión espiritual de la materia arquitectónica. Reflexiones fenomenológicas sobre el brutalismo
The Spiritual Dimension of Architectural Materiality. Phenomenological Reflections on Brutalism
DOI: 10.17981/mod.arq.cuc.23.1.2019.05
Artículo. Fecha de Recepción: 07/11/2019. Fecha de Aceptación: 07/10/2019.
Julio Bermúdez
The Catholic University of America, Washington DC (USA)
bermudez@cua.edu
Sandra Navarrete
Universidad de Mendoza. Mendoza, Argentina
sandra.navarrete@um.edu.ar
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Para citar este artículo:
Bermúdez, J. y Navarrete, S. (2019). La dimensión espiritual de la materia arquitectónica. Reflexiones fenomenológicas sobre el brutalismo, MODULO ARQUITECTURA CUC, vol. 23, no. 1, pp. 89-120, 2019. DOI: http://doi.org/10.17981/mod.arq.cuc.23.1.2019.05
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Resúmen
Comprender y vivenciar la arquitectura solamente desde su materialidad es desconocer su estrecha relación con la espiritualidad humana y con ella una trascendencia imposible de alcanzar para la gran mayoría de artefactos. Pero, ¿cómo puede la dimensión más etérea, evanescente y “pura” de nuestra humanidad estar conectada, incluso depender de nuestra expresión más pesada, permanente y mensurable? Sin embargo, esta dicotomía entre materia y espíritu se basa en argumentos de la filosofía occidental “clásica” y las religiones abrahámicas. Desde filosofías y teologías alternativas, lo espiritual y lo corpóreo no son entendidos como diferentes sino como un todo indivisible, algo que la neurociencia, psicología y medicina contemporáneas tienden a apoyar. En este artículo, exploramos la relación entre la materialidad y la espiritualidad arquitectónicas utilizando este punto de vista alternativo y nos referimos al Brutalismo, el lenguaje arquitectónico más tectónico de la modernidad, para evidenciar el fundamental vínculo entre espiritualidad y materialidad.
Palabras clave: Arquitectura, Brutalismo; Crítica; Cuerpo; Fenomenología; Trascendencia
Abstract
A mere material understanding and experience of architecture miss its fundamental relation to human spirituality, something that gives buildings a property that most artifacts lack: transcendence. But, how can the most ethereal, evanescent, and ‘purest’ dimension of our humanity be at all connected to, even dependent on our most heavy, permanent, and measurable expression? However, this matter-spirit dichotomy is based on arguments advanced by ‘classical’ Western philosophy and the Abrahamic religions. From alternative philosophies and theologies, spirituality and embodiment are not understood as different elements but as one indivisible whole, something that today’s findings in neuroscience, psychology, and medicine tend to support. In this paper, we explore the relationship between architectural materiality and spirituality using this alternative viewpoint and refer to Brutalism, undoubtedly the most tectonic of the architectural languages of Modernity, to illuminate the close bond between spirituality and materiality.
Keywords: Architecture, Body; Brutalism; Criticism; Phenomenology; Transcendence
Introducción
Si partimos de una mirada trascendente de la arquitectura, es posible considerar la espiritualidad1 en la arquitectura sin tener en cuenta su materialidad? Esto nos presenta una paradoja fundamental: ¿cómo puede la dimensión más etérea, evanescente y “pura” de nuestra humanidad estar conectada, incluso depender de nuestra expresión más pesada, permanente y mensurable? Las narrativas dualistas que hemos heredado (es decir, Tierra vs. Cielo, cuerpo contra mente, carne contra alma) parecen impedir su reconciliación excepto durante algún evento o ritual milagroso o místico momentáneo.
Pero lo que nuestra filosofía “clásica” (ya sea platónica, aristotélica, tomista o cartesiana) y las religiones abrahámicas presenten como ontologías inconmensurables no lo son a los ojos de filosofías alternativas (por ejemplo, Pragmatismo deweyiano, fenomenología merleau-pontiana, filosofía de proceso de Whitehead) y teologías orientales (por ejemplo, budismo, taoísmo). Desde estas perspectivas, la espiritualidad y la encarnación no son mutuamente excluyentes o están “conectadas” debilmente, sino que son un todo indivisible. Esto no es descabellado. Los desarrollos en neurociencia, psicología y medicina tienden a apoyar interpretaciones no dualistas del binario materia-conciencia. Es indispensable aclarar que esta perspectiva no dual no es la forma en que consideramos, discutimos o abordamos la arquitectura actual (Bermudez, 2008). En este artículo, exploramos la relación entre la materialidad arquitectónica y la espiritualidad usando este punto de vista diferente.
Materialidad y espiritualidad
Nuestro camino debe comenzar reconociendo que una espiritualidad encarnada (o encarnación espiritualizada) le da un enorme poder y por lo tanto exige una gran responsabilidad a la materialidad arquitectónica. Desafortunadamente, una revisión de los textos y discusiones más importantes sobre el entorno construido muestra poca atención a lo tectónico / material en este sentido. ¿De qué otra manera podemos interpretar el énfasis exagerado de nuestra disciplina en el “espacio” como la preocupación central de la arquitectura — un enfoque heredado de la Modernidad (Giedion, 1959, Zevi, 1993), o nuestro interés en la forma y la geometría — algo asociado con la estética y la representación (es decir, simbolismo, semiótica)? Incluso el interés actual (y positivo) en la fabricación y la construcción en la mayoría de las escuelas de arquitectura y en el ejercicio de la profesión no logra producir trabajos, reflexión o debates sobre la dimensión espiritual de la materialidad.
Sin negar la importancia de las interpretaciones espaciales, formales o constructivas de la arquitectura, es significativo y oportuno para la crítica contemporánea, considerar el papel de la materialidad arquitectónica en nuestra espiritualidad. Y en este sentido, debemos estar particularmente interesados en el impacto fenomenológico de la arquitectura, en lugar de realizar solamente interpretaciones históricas, teóricas, de composición o técnicas (Frampton, 2001). Después de todo, la espiritualidad finalmente se vive y se practica en el presente. Esto nos lleva a considerar cómo el mundo material propio de la arquitectura provoca experiencias existenciales y espirituales. Por ejemplo, ¿cómo se comportan los materiales, la estructura y los detalles cuando interactúan con la luz, el clima, la naturaleza, el tiempo y, por supuesto las personas? ¿Logra la presencia tectónica trascender? ¿Afecta el acto arquitectónico constructivo a las creencias y prácticas espirituales de las personas, y viceversa? Si pocos académicos han estudiado la materialidad arquitectónica fenomenológicamente (Mostafavi y Leatherbarrow 1993), aún menos han considerado sus implicaciones más profundas y trascendentes (Pallasmaa, 1996; 2009; 2011).
El Brutalismo como expresión de lo material
Dado la extensión limitada de este artículo, nos concentraremos en el Brutalismo, sin duda el más tectónico de los lenguajes arquitectónicos de la Modernidad, para revelar el estrecho vínculo entre la espiritualidad y la materialidad. El Brutalismo fue concebido con una materialidad monumental y potente en contraste con los cristales etéreos del racionalismo alemán o las abstracciones corbusieranas blancas de los años 20 y 30. Aunque el expresivo lenguaje tectónico del Brutalismo se extendió por todo el mundo, es notable que fueron las obras arquitectónicas producidas en América las que eventualmente lideraron este movimiento: Estados Unidos (Breuer, Rudolph), Brasil (Niemeyer, Costa), Argentina (Testa) y México (González de León).
Figura 1. La Catedral de Brasilia, Brasil.
Fotografía de Javier Gil (2008). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.5 Generic (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Catedral_de_Brasilia_en_Brasil.JPG
Figura 2. Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.
Fotografía de SajoR (2007). Imágen en el dominio público. URL: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:UNAL-Bloque24-Medellin.JPG
Figura 3. Biblioteca Nacional, Buenos Aires.
Fotografía de Sking (2005). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Unported 3.0 (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Biblioteca_Nacional_Buenos_Aires.JPG
Figura 4. Edificio de la CEPAL, Santiago de Chile.
Fotografía de Orly Winer (2013). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Edificio_de_la_CEPAL_en_Chile_-_Reflejos_02.jpg
Figura 5. El Museo de Arte Whitney en Nueva York.
Fotografía de Gryffindor (2010). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Unported 3.0 Unported (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Whitney_Museum_of_American_Art.JPG
Figura 6. Universidad Pedagógica Nacional de Mexico.
Fotografía de Vicm3 (2013). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Unported 3.0 Unported (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:UPN_Ajusco_entrada_principal.JPG
Como dice la teórica brasileña Ruth Verde Zein (2007), hay muchas intenciones, ideologías, interpretaciones, y manifestaciones en el Brutalismo. Son tantas y tan diferentes que es difícil ponerlas a todas bajo el mismo paraguas conceptual. En otras palabras, una definición “esencialista” o “conceptual” generalizada está destinada a ser incorrecta. En cambio, lo que funciona y está más cerca de la verdad son los puntos comunes que encontramos en sus expresiones concretas. En otras palabras, a menos que utilicemos un enfoque fenomenológico y pragmático, es decir, cómo aparecen las obras Brutalistas en la experiencia, vamos a pasar por alto lo que es el Brutalismo en su nivel más básico.
Dicho de otra manera, aunque hay una diversidad de intenciones detrás del Brutalismo, todas sus manifestaciones comparten un gran interés en afectar la experiencia del visitante / usuario. La poderosa tactilidad, robustez, peso, “claroscuro”, escala y expresión de estos edificios buscan (sino exigen) despertar respuestas sensibles inmediatas que no se centran en lo visual sino en lo cinestésico, el tacto, la audición e incluso el olfato. Al mismo tiempo, la naturaleza árida y resistente de sus materiales (generalmente concreto), masa y superficies no tratadas hacen que los edificios brutalistas envejezcan a un ritmo diferente que otras construcciones, y por lo tanto se sientan como pertenecientes a otro tiempo si no atemporales. Lo que hemos aprendido después de medio siglo de vivir con estas obras es que sus atributos arquitectónicos provocan fuertes respuestas emocionales de las personas. Cuando fracasan, los edificios brutalistas son experimentados como inhumanos, existencialmente deprimentes y totalmente desagradables (Nnadi, 2016). En los casos más exitosos, la arquitectura induce experiencias trascendentes que no apuntan o representan a un “otro” espiritual sino que la misma obra se convierte en el foco de fenomenologías profundas, como aquellos que han experimentado la capilla de Ronchamp, el monasterio de La Tourette, la Catedral en Brasilia, o el Banco de Londres (en Buenos Aires) pueden dar fe. La capacidad de la arquitectura brutalista para tocar el alma de las personas para bien o para mal merece una importante investigación fenomenológica.
Figura 7. Capilla de Notre Dame du Haut. Ronchamp.
Fotografía de dts1013. Uso bajo la licencia CC BY-SA 2.0 (flickr). URL: https://search.creativecommons.org/photos/28e067b6-32ee-4a00-a3c1-3fda40f84753
Figura 8. Palacio de la Asamblea en Chandigarh (India).
Fotografía de duncid (2006). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Palace_of_Assembly_Chandigarh_2006.jpg
Una hipótesis que explica tales reacciones se puede encontrar en cómo la estrategia brutalista usa la materialidad para hacer ‘opaca’ lo que de otro modo seria ‘invisible’: la atmósfera existencial de nuestras vidas. Dicho de otra manera, esta arquitectura está constantemente invitando a una trascendencia que solo espera ser notada en, con y a través de su brutal presencia física. Quizás el Brutalismo tenga éxito porque su materialidad nos permite recuperar experiencialmente algo increíblemente profundo en nuestra memoria humana colectiva, algo que va más allá de los estilos y la moda. ¿No habló Louis Kahn de la gran importancia del Volumen 0 y las ruinas en la arquitectura, lo que sugiere que los mejores edificios nos relacionan con algún estado primordial del ser y habitar? Si es así, el Brutalismo puede afectarnos porque toca fenomenológicamente esas profundas raíces de nuestra alma encarnada. Y al hacerlo, logra el milagro de hacernos sentir el espíritu en la carne.
Figura 9. Interior del (ex) Banco de Londres, Buenos Aires.
Fotografía de Catalina Ibarra (2016). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International (Wikimedia).
Figura 10. Interior del Ayuntamiento de Boston.
Fotografía de M2545 (2010). Imágen en el dominio público (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:2010_Boston_City_Hall_5205.jpg
Espíritu y materia en el Brutalismo desde la filosofía
Para comprender cómo el Brutalismo evidencia la relación entre espiritualidad y materialidad es necesario realizar algunas consideraciones. El Brutalismo comienza en el momento histórico en que se consolida desde la filosofía con el pensamiento existencialista, cuando las tremendas preocupaciones e impactos de la posguerra superaron los intangibles ideales racionalistas de la Europa de antes de la guerra. Las filosofías de Heidegger y Merleau-Ponty también están siendo desarrolladas y debatidas durante este tiempo, y aunque su consideración teórica y repercusión en la arquitectura llegarían más tarde, el espíritu de la época estaba claramente impregnado de su fenomenología existencial. Por lo tanto, podemos decir que la “carne del mundo” de Merleau-Ponty y la “cuaternidad” de Heidegger (la Tierra y los mortales en particular) se unieron y se alimentaron de una interpretación estoica del existencialismo sartreano para dar nacimiento a una arquitectura poderosamente física (más que espacial o formal). El resultado fue una arquitectura brutal que exigía respuestas corporales y emocionales, que eludían las reflexiones intelectuales y comprometían (para bien o para mal) las dimensiones más profundas del ser.
El arte como comienzo de la expresividad brutal
Nuestra reflexión fenomenológica del Brutalismo nos lleva a encontrar paralelismos estéticos y culturales entre este estilo arquitectónico, el arte y la producción cinematográfica. A continuación brevemente indicaremos algunas de sus similitudes y relaciones.
En el arte encontramos a Jean Dubuffet que acuñó el término Art Brut (arte en bruto) para describir la producción estética libre de las convenciones académicas. El Art Brut toma realidades no convencionales (tal como lo hiciera Picasso en su cuadro “Las Señoritas de Avignon”) y las representa a través de una fuerte y agresiva expresiva gráfica para impactar la sensibilidad de la sociedad. Por ejemplo, muchos de los trabajos de Dubuffet fueron realizados con óleos, utilizando materiales corpóreos que daban al trabajo una particular superficie texturada, de aspecto tosco, inacabado. Esta fuerte expresividad, fuera de los cánones estéticos convencionales es el mismo recurso de utiliza el Brutalismo en la arquitectura. A diferencia de las perfectas terminaciones de la modernidad la realidad matérica, la imperfección, inclusive la fealdad pasan a ser los nuevos modelos de belleza. Una belleza que es capaz de dar cuenta de las cicatrices que marca la experiencia de la vida.
La belleza de la perfección renacentista en Leonardo.
Figura 11. Uomo Vitruviano de Leonardo da Vinci (circa 1492).
Imágen en el dominio público.
La belleza en la fealdad en Dubuffet.
Figura 12. “Regard en arrière - Jean Dubuffet – 1954”.
Fotografia de y.caradec. Uso bajo licencia CC BY-SA 2.0 (flickr). URL: https://search.creativecommons.org/photos/9bd9679e-ecd8-43ff-88f4-3a9238123b8e
Al igual que en el arte, podemos encontrar puntos de contacto entre el cine y la arquitectura brutalista. La naturaleza monocromática de materialidad concreta, sombras largas, y contraste claro-oscuro de la paleta brutalista crean un ambiente en blanco y negro. La escala abrumadora de muchos de estos edificios genera una sensación de drama inminente con un final ambivalente o ambiguo. Lo que parecía inicialmente claro generalmente resulta no ser así una vez que entramos en sus espacios, lo que crea misterio, suspenso y algo de estrés. Y si a esto le agregamos una arquitectura de musculatura erótica, atmósfera espesa, y condiciones físicamente desafiantes captamos influencias (conscientes o inconscientes) del Film ‘Noir’ de las décadas del ´40 y ´50. El cine negro presenta una sociedad violenta, dentro de un ambiente de pesimismo fatalista, muy cercano al clima que describía el existencialismo francés de posguerra. En este contexto de suspenso y drama, no es sorprendente ver escenas cinematográficas del Film Noir caracterizadas por una iluminación tenebrosa en claroscuro, circunstancias nocturnas con humedad en el ambiente, extremo uso de sombras para exaltar la psicología de los personajes. Algunos de estos efectos son especialmente impactantes en blanco y negro, tal como ocurría con la fotografía.2
Figura 13. Escenas de la película del género Film Noir “The Stranger” dirigida por Orson Wells (1946).
Film en el dominio público. URL: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File%3AThe_stranger_(1946).webm
La materialización de la espiritualidad en la historia
Las expresiones más exitosas del Brutalismo demuestran que la dicotomía materialidad vs. espiritualidad es engañosa. Es erróneo pensar que la sutileza, abstracción y ligereza constructivas son más propensas a generar experiencias espirituales que la crudeza, literalidad y pesadez tectónicas. Y el Brutalismo no es el único tipo de arquitectura que demuestra la equivocación de tal sobresimplificación. Consideremos dos maneras distintas de materializar la espiritualidad (o materialización espiritual) utilizada en la Europa medieval: los espacios cerrados, oscuros y densos del románico con sus pesados volúmenes frente a las estructuras altas, etéreas y luminosas del gótico. Si bien cada enfoque implica diferentes fenomenologías y caminos hacia lo sagrado, ambos pueden llevar a lo trascendente, su logro depende de la calidad arquitectónica y de la idiosincrasia y cultura del usuario / visitante (por nombrar tres variables).
Figura 14. Interior de la Iglesia Románica Saint-Jacques-le-Majeur de Feldbach (Francia).
Fotografía de ‘More pics than views…’ (2016). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Unported 3.0 Unported (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Romanesque_church._-_panoramio.jpg
Figura 15. Interior de la Catedral de Chartres (Francia).
Foto cortesía de Julio Bermudez (2018).
Nuevo interés en el Brutalismo
Existe un interés creciente (desde las perspectivas crítica, histórica y teórica) en la arquitectura brutalista en todo el mundo (Beanland, 2016; Hardwood, 2015; Grindrod, 2018; Henley, 2017; May et al, 2013; Pasnik et al, 2015). Como aspecto positivo, muchos trabajos del período han estado recibiendo una valoración creciente en los últimos años. Un ejemplo es la atención nacional e internacional y la consiguiente protección que reciben los edificios brutalistas en Argentina, claros ejemplos son los campus de la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad de Mendoza. En aspecto negativo observamos que muchas ciudades de los Estados Unidos cuestionan la calidad y la viabilidad de lo que alguna vez se consideraron excelentes manifestaciones de la arquitectura brutalista, como la sede del FBI en Washington DC y el Ayuntamiento de Boston (Nnandi, 2016). Es también notable la cantidad de demoliciones de obras brutalistas que están teniendo lugar y la conciencia creciente de que se debe hacer algo para detenerlas (Campbell-Dollaghan, 2018; Elser et al, 2018).
Figura 16. Universidad Nacional de Cuyo.
Foto cortesía de Sandra Navarrete (2017).
Figura 17. La sede del FBI en Washington DC..
Fotografía de Carol M. Highsmith (2012), sacada del archivo Carol M. Highsmith, Biblioteca del Congreso de EEUU, División de Fotografías y Grabados, Washington, D.C. 20540. Uso sin restricción de copyright. URL: http://loc.gov/pictures/resource/highsm.25143/
Conclusiones
Concluimos nuestras reflexiones estableciendo un vínculo entre el Brutalismo y las tendencias minimalistas recientes con connotaciones espirituales. Quizás la arquitectura moderna tardía de los años 1950-70 estaba anticipando las expresiones más interesantes de la “arquitectura fenomenológica” actuales, tal como se evidencia en las obras de los arquitectos contemporáneos Tadao Ando y Peter Zumthor. Consideremos las Iglesias de Agua y de la Luz de Ando, y las Termas de Vals y la Capilla Bruder Klaus de Zumthor. ¿No podemos ver una actitud brutalista en su arquitectura altamente material, aunque usando formas más sutiles, emocionales, atmosféricas o artesanales? Las palabras de Ando en el contexto de su obra fuertemente tectónica respaldan este argumento: “en lugar de aferrarme a las formas, prefiero el contenido espiritual y emocional”.3 Ando y Zumthor no son los únicos. Otros arquitectos de hoy están relacionando la espiritualidad y la materialidad a través de fuertes recursos tectónicos que recuerdan al Brutalismo, como señalan también otros académicos y publicaciones profesionales (Bartolacci, 2016; Gatley & King 2016; Henley, 2017).
Figura 18. La Iglesia de la Luz, Japón.
Fotografía de Bergmann (2006). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ibaraki_Kasugaoka_Church_light_cross.jpg
Figura 19. Termas de Vals, Suiza.
Fotografía de Kazunori Fujimoto (2014). Uso bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported (Wikimedia). URL: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Therme_Vals_(Peter_Zumthor).jpg
Esperamos que nuestra reconsideración del Brutalismo y, posiblemente, sus descendientes contemporáneos, sugiera que la presencia física, masa, peso y materialidad innata de la arquitectura, si se usan bien, pueden hacer surgir nuestro ser verdadero a través de nuestra fundamental condición corporal. La espiritualidad no es algo que aparece después de que encontramos una obra, sino que está presente desde siempre. Por lo tanto materialidad y espiritualidad están inevitablemente plasmadas y experimentadas en, con, y a través del todo arquitectónico.
Referencias
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Julio Bermúdez es Arquitecto de la Universidad Católica de Santa Fe (Argentina), Master of Architecture (University of Minnesota, USA) y Ph.D. en Educación (University of Minnesota, USA)
Sandra Navarrete es Arquitecta (Universidad de Mendoza, Argentina) y Doctora en Arquitectura (Universidad de Mendoza, Argentina).
1 Definimos ‘espiritualidad; y ‘espiritual’ de la manera hecha en un articulo anterior por Bermudez (2014) y que aquí citamos más brevemente. Por ‘espiritual’ nos referimos a todo estado mental alternativo o elevado en el que uno es trascendido por, o advierte la presencia o acción de fuerzas o discernimientos más allá de nuestra limitada conciencia personal. Experimentar tal trascendencia no necesariamente debe involucrar una relación con lo divino como cuando se logra tal conexión profunda con el universo, naturaleza, y/o otros seres (humanos o no). Sin embargo, generalmente, una gran mayoría de tales vivencias se refieren, intuyen, o relacionan con algo `superior,’ ‘absoluto,’ o ‘final.’ En este sentido quizás la mejor y más genérica definición de ‘espiritualidad’ es la propuesta por el filósofo y sicólogo norteamericano William James (2005): “el intento de estar en armonía con el orden invisible de las cosas.”
2 Otros críticos también han observado el uso cinematográfico del poder vivencial de la fenomenología arquitectónica brutalista, aunque en producciones recientes como ser la película “Tinker Tailor Soldier Spy” (2011) y la serie de televisión de la BBC de Londres “The Game” (2014) (Grozdanic, 2019). También podemos señalar el uso atmosférico y escenográfico del Brutalismo que la cinematografía de “Blade Runner 2049” realiza, combinando así una versión contemporánea de Film Noir con la arquitectura de mediados del siglo 20 (Clemoes and Switzer 2017).
3 Cita en https://www.floornature.com/tadao-ando-chicago-home-4030/ (recuperado 17 Julio 2019)
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© The author; licensee Universidad de la Costa - CUC.
Módulo Arquitectura CUC vol. 23 no. 1, pp. 89-120. Junio - Diciembre, 2019
Barranquilla. ISSN Impreso 0124-6542, ISSN Online 2389-7732.
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